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viernes, 15 de marzo de 2024

Vivir sin miedo a equivocarte


La peor de las decisiones de una vida es aquella que no tomas por miedo a equivocarte. Al no hacerlo, ya te has equivocado


Texto Javier Iriondo


Ilustración Pilar Cobo


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Disentir, no tiene que ser un conflicto



En una relación de pareja, las opiniones no precisan unificarse. 


Se pueden tener incluso acaloradas discusiones por puntos de vista diferentes con la certeza de que esto no re-mueve el sustento de la relación. 


Esto les da a ambos suma libertad de expresión, pierden el miedo a contar lo que piensan, y no pretenden tener razón sino exponer su mirada particular. 


Compartir opiniones y disentir, no tiene por qué ser un conflicto.


Alicia Orfila



Ilustración Vicky Mount



Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 28 de enero de 2017

El miedo a opinar


En una relación de pareja, las opiniones no precisan unificarse. Se pueden tener incluso acaloradas discusiones por puntos de vista diferentes con la certeza de que esto no re-mueve el sustento de la relación.

Esto les da a ambos suma libertad de expresión, pierden el miedo a contar lo que piensan y no pretenden tener razón sino exponer su mirada particular.

Compartir opiniones y disentir, no tiene por qué ser un conflicto.

Alicia Orfila

Si la cabeza te dice una cosa

Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 11 de agosto de 2016

Temor al cambio


"He descubierto el enorme valor de permitirme comprender a otra persona. 

Si me permito realmente comprender a otra persona, tal comprensión podría modificarme, y todos experimentamos temor ante el cambio".

Carl R. Rogers

Ilustración Sonja Stangl


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 4 de junio de 2016

Valores fundamentales



Estas son algunas formas de conducta que se consideran valores fundamentales:
AMISTAD: es el afecto entre personas que les permite establecer vínculos más estrechos de convivencia.

AMOR: es un principio de unión entre los elementos que forman el universo; una manifestación de las personas hacia el bien y la belleza absoluta.

BONDAD: es una cualidad de una persona que la voluntad considera como un fin deseable tendiente a lo bueno.

CONFIANZA: es la actitud de esperanza hacia una persona; sentimiento de seguridad en uno mismo; acto de fe.


FRATERNIDAD: es la unión y buena correspondencia entre las personas.


HONOR: es el sentimiento profundo de la propia dignidad moral.


HONRADEZ: es la cualidad que nos hace proceder con rectitud e integridad.


JUSTICIA: es dar a cada quien lo que se merece, según sus obras.


LIBERTAD: es obrar con libre albedrío; es hacer lo que uno desea sin dañar a nadie. La libertad física es limitada y sólo el pensamiento es infinitamente libre.


PAZ: es el conjunto de actos de unión o concordia que hacen posible la convivencia armoniosa entre los miembros de una sociedad o familia.


RESPETO: es la consideración especial hacia las personas en razón de reconocer sus cualidades, méritos, situación o valor particulares.


RESPONSABILIDAD: es el deber de asumir las consecuencias de los actos que uno ejecuta sin que nadie obligue.


SOLIDARIDAD: es una responsabilidad mutua contraída por varias personas, que nos hace colaborar de manera circunstancial en la causa de otros.


TOLERANCIA: es la actitud abierta hacia posturas u opiniones diferentes a la propia.


VALENTÍA: es la cualidad que nos permite enfrentar con decisión y sin dudar
todos los actos de nuestra vida.


VERDAD: es la conformidad o acuerdo de lo que se dice con lo que se siente, se piensa o hace.

Mis textos/Wordpress
Ilustración Black appel fires

Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 17 de enero de 2016

Perdonar es algo maravilloso


“No hay nada mejor que reencontrarse con uno mismo y perdonar a la otra persona tenga razón o no, porque la gente, cuando hace cosas dolorosas, normalmente las hace porque en ese momento no podía hacerlo mejor, porque tenía miedo o por lo que fuera. Entonces, perdonar es algo maravilloso.”

Marwan

Ilustración Nan Lawson   ( Me amas? Amor es una palabra demasiado débil para lo que siento)

Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 15 de noviembre de 2015

El cuerpo grita... Lo que la boca calla


Muchas veces...

... El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes "invade" cuando la soledad duele.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza "deprime" cuando las dudas aumentan.

El corazón "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.

El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

La presión "sube" cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis "paralizan" cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas "duelen" cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer "mata" cuando te cansas de vivir.

¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?

La enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.

El camino a la felicidad muchas veces no es directo.

Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES
Existen semáforos llamados AMIGOS
Luces de precaución llamadas FAMILIA

... y todo se logra si tienes:

Una llanta de repuesto llamada DECISION
Un potente motor llamado AMOR
Un buen seguro llamado CREENCIA
Abundante combustible llamado PACIENCIA
Y sobre todo un experto conductor llamado DIOS...


Ilustración Anne Julie Aubry
Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Sobre la soledad absoluta


Los periodistas ya terminaron sus entrevistas, los editores tomaron el tren de regreso a Zurich, los amigos con quienes había cenado volvieron a sus casas; yo salgo a caminar por Ginebra. La noche es particularmente agradable, las calles desiertas, los bares y restaurantes llenos de vida, todo parece absolutamente tranquilo, en orden, bonito, y de repente...


Y de repente me doy cuenta de que estoy absolutamente solo.


Es evidente que ya estuve solo muchas veces este año. Es evidente que en algún lugar, a dos horas de vuelo, mi mujer me espera. Es evidente que después de un día agitado como el de hoy, nada mejor que caminar por las callejuelas y rincones de la ciudad antigua, sin tener que hablar con nadie, apenas contemplando la belleza que me rodea. Solo que esta noche, por alguna razón que desconozco, este sentimiento de soledad es absolutamente opresor, angustiante: no tengo con quien compartir la ciudad, el paseo, los comentarios que me gustaría hacer.


Claro, tengo un teléfono en el bolsillo y un número razonable de amigos aquí, pero creo que ya es muy tarde para llamar a nadie. Considero la posibilidad de entrar en uno de los bares, pedir algo para beber, y muy probablemente alguien me reconocerá y me invitará a sentarme en su mesa. Pero pienso también que es importante ir hasta el fondo de este vacío, de esta sensación de que a nadie le importa si existimos o no, y por eso continúo caminando.
Veo una fuente y recuerdo que estuve allí el año pasado, con una pintora rusa que acababa de ilustrar un texto que yo había escrito para Amnistía Internacional. Aquel día casi no intercambiamos palabra alguna, solamente escuchamos las gotas de agua y la música de un violín que llegaba de lejos. Tanto la pintora rusa 
yo como inmersos en nuestros pensamientos, pero ambos sabíamos que, aun cuando distantes, no estábamos solos.


Camino un poco más, en dirección a la catedral. Miro al otro lado de la calle, una ventana está semi abierta y allí dentro puedo ver a una familia conversando; la sensación de soledad aumenta avasalladoramente por causa de eso, el paseo se ha transformado en un empeño de adentrarme en la noche, buscando comprender lo que es sentirse absolutamente solo.


Empiezo a imaginar cuantos millones de personas en este momento se están sintiendo completamente inútiles, miserables - por más ricas, atractivas y encantadoras que sean - porque también esta noche están solas, y ayer también, y posiblemente estarán solas mañana. Estudiantes que no encontraron con quien salir esta noche, personas de edad delante de la TV como si fuese su última salvación, hombres de negocios en sus cuartos de hotel, pensando si lo que hacen tiene algún sentido, ya que todo lo que están sintiendo ahora es la desesperación de estar solos.


Recuerdo un comentario hecho durante la cena:
Alguien que acababa de divorciarse decía "ahora tengo toda la libertad con la que siempre soñé". Es mentira. Nadie quiere ese tipo de libertad. Todos queremos un compromiso, una persona que esté a nuestro lado viendo las bellezas de Ginebra, discutiendo las visiones de la vida, o hasta incluso compartiendo un sandwich. Es mejor comer una mitad que comerlo entero, sin tener a nadie con quien compartir nada, ni siquiera un poco de comida. Es mejor quedarse con hambre que estar solo. Porque cuando estás solo, y me refiero a la soledad no elegida, sino a la que estamos obligados a aceptar, es como si no pertenecieras ya a la raza humana.

Comienzo a caminar hacia el lindo hotel del otro lado del río, con su cuarto super confortable, sus empleados atentos, su servicio de primerísima calidad. Dentro de poco dormiré y mañana esta extraña sensación - que no sé por que razón - me atacó hoy, será apenas un recuerdo remoto y extraño, porque no tendré ningún motivo para decir "estoy solo".


En el camino de regreso me cruzo con otras personas solitarias; 
Observo que tienen dos tipos de mirada: arrogante (porque quieren fingir que escogieron la soledad en esta bonita noche) o triste (porque entienden que no hay nada peor en la vida). Pienso en hablarles, pero sé que se avergüenzan de la propia soledad. Quizás sea preferible que lleguen al límite y entonces entiendan que es preciso atreverse, hablar con extraños, descubrir lugares para encontrar personas, evitar ir a casa para mirar TV o leer un libro, porque si hicieran eso, el sentido de la vida estaría perdido, la soledad se habría transformado en un vicio y a partir de entonces el largo camino de vuelta en dirección al ser humano ya no sería encontrado nunca más.

Diario de Paulo Coelho

Ilustración Michelle Schantz


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 22 de julio de 2015

No hace falta saber perdonar


Me gusta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y vergüenza. Entonces puedo perdonarme a mi misma y perdonar a los demás. Eso me deja libre.

Renuncio a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas. Me niego a seguir viviendo en el pasado.

Me perdono por haber llevado esa carga durante tanto tiempo, por no haber sabido amarme a mí, ni amar a los demás.

Cada persona somos responsables de nuestro comportamiento, y lo que das, la vida te lo devuelve. Así pues, no necesito castigar a nadie, todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia y yo, también.

Continúo con mi trabajo de limpiar las partes negativas de mi mente y dar entrada al amor.

Entonces me curo.

Louise L. Hay

“No hace falta saber cómo perdonar. Basta estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo”

Louise Hay

Ilustración Luci Gutierrez

Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 19 de abril de 2015

Caminar


Para que los sueños se hagan realidad, a veces hay que perder los miedos.

Fundamentalmente lo que más nos paraliza son los miedos, miedo a pensar que "pasaría si hiciera esto...", miedo a cambiar de carretera, miedo a caminar, que es algo tan sencillo como poner un pie delante del otro y ya estamos caminando.

Màxim Huerta

Fotografía María José Martínez en Puente de los 5 ojos

Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 9 de abril de 2015

Nuestro miedo


Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.


Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite. Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.


Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?.

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo. El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo. No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.


Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros. No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.


Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.


Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.


Volver al amor de Marianne Williamson

Ilustración Laurie Hastings



Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 22 de marzo de 2015

Perdonar te hace libre


Me gusta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y vergüenza.
Entonces puedo perdonarme a mi y perdonar a los demás.

Eso nos deja libres a todos. 
Renuncio a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas.
Me niego a seguir viviendo en el pasado.
Me perdono por haber llevado esa carga durante tanto tiempo, por no haber sabido amarme a mí ni amar a los demás. 

Cada persona es responsable de su comportamiento, y lo que da, la vida se lo devuelve. Así pues, no necesito castigar a nadie, todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia, yo también.
Continúo con mi trabajo de limpiar las partes negativas de mi mente y dar entrada al amor. Entonces me curo.

Louise L. Hay

“No hace falta saber cómo perdonar. Basta estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo”


Ilustración Mckenzie Thorpe


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 17 de febrero de 2015

Una señal


Una señal de que nos valoramos negativamente es cuando seguimos amando a la gente que nos daña.

Cuando seguimos sentándonos en la punta de la silla considerando que el otro siempre es él importante."

Alejandra Stamateas

Ilustración Elly Mackay


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 8 de febrero de 2015

No quiero


No quiero verte algún día y no reconocerte. Es uno de mis mayores miedos. No quiero ser una extraña para ti y que tú lo seas para mí. La gente cambia, lo sé, pero me gustaría mucho cambiar contigo para no desconocerte jamás.

Sé que cuando dos personas dejan de tener contacto como solían tenerlo o dejan de ser parte de sus vidas, quedan los recuerdos, pero si vuelven a encontrarse, vuelven a ser extraños como la primera vez.

Anónimo

Ilustración Amy Saidens


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 27 de enero de 2015

Que máscara nos ponemos?


Persona quiere decir máscara y cada uno de nosotros tiene muchas.

¿Hay realmente una verdadera que pueda expresar la compleja, ambigua y contradictoria condición humana?.

Siempre es terrible ver a un hombre que se cree absoluta y seguramente solo, pues hay en él algo trágico, quizás hasta sagrado y, a la vez, horrendo y vergonzoso.

Siempre llevamos una máscara, nunca es la misma, sino que cambia para cada uno de los lugares que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del héroe, la del hermano cariñoso.

Pero ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie nos observa, nos controla, nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca?

Acaso el carácter sagrado de ese instante se deba a que el hombre está, entonces, frente a la Divinidad o, por lo menos, ante su propia e implacable conciencia.

¡Cuántas lágrimas hay detrás de la máscara!

¡Cuánto más podría el hombre llegar al encuentro con el otro hombre si nos acercáramos los unos a los otros como necesitados que somos, en lugar de figurarnos fuertes!.

Si dejáramos de mostrarnos autosuficientes y nos atreviéramos a reconocer la gran necesidad del otro que tenemos para seguir viviendo, como muertos de sed que somos en verdad ¡cuánto mal podría ser evitado!.

Ernesto Sábato

Ilustración Loui Jover


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 18 de enero de 2015

Cercanos


Conocí una vez a un hombre que tenía tanto miedo de ser amado que mandó construir una gran fortaleza a su alrededor utilizando toda la fortuna y el poder que había acumulado.

Sus súbditos trabajaron duro, día y noche, elevando dicho muro que separaría a este hombre de cualquier indicio que a él le indicara que era un ser amado.

Una vez finalizado su anhelado proyecto, el hombre decidió entrar dentro de su nuevo hogar, creyendo estar, finalmente, a salvo de reconocerse querido y admirado. Sin embargo, descubrió que el sonido podía viajar y que éste se colaba a través de sus ventanas.

Asustado por creer que alguna palabra de amor podría alcanzarle, decidió habilitar en su nuevo reino la más alta tecnología que le permitiría sentirse sonoramente aislado del resto del Universo.

Ahora sí, protegido, solo y desnudo ante la NADA que había en su reino; podía relajarse tranquilo. Sabía que nadie irrumpiría con una palabra de amor, que nadie le mostraría con sus ojos el valor de los suyos propios, que nadie haría temblar a su corazón acorazado por su propia agonía de sentirse valioso y validado.

Este hombre vivió feliz -así era lo que él denominaba felicidad- lejos de cualquier carantoña, arrumaco, caricia, palabra bella o corazón amigo que se le podría haber acercado.

Y este hombre sigue así: asustado, vacío y separado. Así que si le echas de menos o le estás buscando, recuerda que no será con AMOR la manera óptima de alcanzarlo. Mejor dile que le odias, que no le necesitas, que es un bastardo… así, PUEDE que él dé un paso hacia esa cercanía y ese agradable calor que se desprende estando a tu lado.

Texto Tierra en mis pies

* Que este texto no sirva como guía sino como reflexión.

Ilustración Pawel Kuczynski



Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La niña de los fósforos


Puede que te ofenda que mi nivel de inteligencia todavía no haya llegado a estar tan desarrollado como el tuyo. Puede que te duela ver que las heridas que un día se abrieron sigan sin cerrarse. Puede que mi discurso que languidece en lugar de hacerse fuerte, comience a provocar cierta desconexión por tu parte.

Puede que mi intermitencia, apague la llama. Puede que el miedo, frene una iniciativa. Puede que lo que nunca fue, nunca encontrara una salida.

Así que, ¿para que seguir intentando algo que nunca vio una luz? ¿Para que invertir tiempo y esfuerzo en algo que jamás llegó a estar vivo? Si tú vuelves la cara cuando yo te llamo y yo giro la mía cuando eres tú quien me reclama. ¿Qué sinsentido puede querer que continúe una relación así? ¿Qué necesidad cubrimos cuando lo único que buscamos es hacernos daño?

Abrir puertas y nunca cerrarlas puede hacer que entre frío en tu casa. Vivir en un hogar sin fachada, puede dejarte a merced de las avenencias del tiempo y el clima. ¿Y si comenzamos a marcar límites en la Tierra? ¿Y si aprendemos a apoderarnos de lo que realmente es nuestro? ¿Y si supiéramos distinguir entre lo que es tuyo, lo que es mío y lo que no pertenece a ninguno de los dos?

Mendigo deliberadamente mientras consumo mis contados palitos de fósforo. Más sé internamente de ese lugar de ABUNDANCIA que me espera a pocos pasos de esta fría y expuesta esquina en la que me encuentro. Así que, mientras la llama de la última de mis cerillas se consume, confío en llevarme a mí misma allí donde sí se me espera, allí donde sí se me acepta, allí donde las puertas se cierran y donde el frío no entra.

* Ilustración de uno de mis cuentos preferidos de Andersen cuando era niña- “La fosforera”- y del que, sin duda, me acordé mientras escribía este texto. Rebuscando en internet, lo encontré aquí: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/la_nina_de_los_fosforos.htm


Texto   Tierra en mis pies


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Queda prohibido


Queda prohibido;

No sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños...

Pablo Neruda

Ilustrado  Gurbuz Dogan


Si la cabeza te dice una cosa.
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