domingo, 29 de septiembre de 2013

Aquí y ahora


A donde quiera que vayas y con quien quiera que te encuentres, allí hallarás a tu propio amor esperándote.

Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo.

Empieza a ser amable contigo ahora mismo.Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro.

En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas.

Decídete a creer que es fácil cambiar un pensamiento o una pauta.

No hace falta saber cómo perdonar. Basta con estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo.

Si vas a escuchar a la gente, escucha a los triunfadores. Escucha a las personas que saben lo que hacen y que demuestran el valor de lo que hacen.

Si esperamos a ser perfectos para amarnos a nosotros mismos, perderemos la vida entera.

Ya somos perfectos, aquí y ahora.

Louise L. Hay

Ilustración Geraldine Alibeu


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Por cada mujer


* Por cada mujer fuerte cansada de tener que aparentar debilidad,

hay un hombre débil cansado de tener que parecer fuerte.

* Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta,

hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

* Por cada mujer cansada de ser calificada como "hembra emocional",

hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado.

* Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite,

hay un hombre que se ve obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.

* Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual,

hay un hombre preocupado por su potencia sexual.

* Por cada mujer que se siente atada por sus hijos,

hay un hombre a quien le ha sido negado el placer de la paternidad.

* Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio,

hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.

* Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil,

hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.

* Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación,

hay un hombre que redescubre el camino a la libertad.


Anónimo

Ilustrado Margarita Sikorskaia


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 24 de septiembre de 2013

Yo elijo


Elijo aquellos pensamientos, palabras y acciones que me liberan

Me pregunto por qué un conductor sonríe y descansa en el tráfico, mientras que otro está tenso y frustrado.
Es asunto de elección.

Poder elegir es una expresión de nuestra libertad espiritual, la cual afecta nuestras actitudes y experiencias.La decisión es sencilla: puedo estar preso en el pasado por las maneras restringidas de pensar y ser,o puedo practicar la verdadera libertad espiritual expresando amor en todo lo que piense, diga y haga.

Elijo pensamientos y palabras libres de motivos que me inciten a tratar de tener siempre la razón.

Elijo actividades que alimenten mi cuerpo y mente, y que expresen la libertad de mi alma.

Elijo tratar a los demás de manera que refleje una actitud y un espíritu de libertad y amor.

Yo elijo

Anónimo 


Ilustración Catrin Welz Stein



Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Para mis hijos


Para mis hijos, sí, para mis hijos
todo mi tiempo, mi amor y mis sentidos, todos los trucos, mi amor
y mi conciencia, todos los sueños y toda mi presencia
Para mis hijos, sí, para mis hijos
todos mis callos y todos mis delitos, todas mis horas y todo lo infinito
mis necedades, tesón y requisitos
Para mis hijos
no quiero adversidades, los quiero claros, sinceros y gigantes
Para mis hijos
no quiero enemistades, los quiero gratos, sonrientes y brillantes
Para mis hijos
no quiero oscuridades, los quiero listos, precisos y pensantes
Para mis hijos
no quiero ser sobrante, los quiero buenos, humanos y triunfantes
Para mis hijos, sí, para mis hijos
hazme brillante, genial y muy paciente, hazme preciso,
jovial e inteligente.
Hazme un buen padre alegre y eficiente.

Anónimo



Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 19 de septiembre de 2013

La piedra y el hombre



El distraído tropezó con ella,
El violento la utilizó como proyectil,
El emprendedor construyó con ella,
El campesino, cansado, la utilizó de asiento,
Drummond la poetizó,
David la utilizó para derrotar a Goliat,
... y Miguel Ángel le sacó la más bella de las esculturas.

En todos los casos la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el hombre.

Anónimo

Ilustración Nikki Mcclure


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 17 de septiembre de 2013

Amarse para ser amado


Si no me amo, siempre estaré buscando a alguien que me complete, que me haga feliz, que haga realidad mis sueños.
Estar “necesitado” es la mejor manera de atraer malas relaciones.
Si esperamos que otra persona nos “arregle” la vida, o que sea nuestra “mejor mitad”, disponemos las cosas para el fracaso.
Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja.
Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz.
De igual modo, si tenemos una relación con una persona que no se ama a sí mismo, es imposible que realmente la contentemos.
Nunca vamos a “valer lo suficiente” para una persona insegura, frustrada, celosa, rencorosa o que se odia a sí misma.
Con mucha frecuencia hacemos lo imposible por agradar y ser valorados por parejas que no tienen idea de cómo aceptar nuestro amor, porque estas personas no se aman a sí mismas.
La vida es un espejo, siempre atraemos a personas que reflejan características nuestras, o las creencias que tenemos respecto a nosotros mismos y a las relaciones.
Lo que los demás piensan de nosotros es su propia perspectiva limitada de la vida. Hemos de aprender que la Vida nos ha amado incondicionalmente.
El trabajo más importante lo hacemos en nosotros mismos. Desear que cambie nuestra pareja es una forma sutil de manipulación, un deseo de tener poder sobre ella o él.
Incluso podría ser una actitud santurrona, ya que expresa la idea de que somos mejores que nuestra pareja.
Permite que la persona que amas sea como elija ser. Aliéntala a que se explore y descubra a sí misma, a que se ame, se acepte y se valore.
Muchas veces buscamos a otras personas que nos hagan sentir amados o conectados, cuando lo único que estas personas pueden hacer es reflejar nuestra relación con nosotros mismos.

Louise L. Hay

Ilustración Sophie Blackall


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 16 de septiembre de 2013

En el primer contacto


Dos cosas pueden suceder cuando nos encontramos con alguien: o bien nos hacemos amigos, o bien intentamos convencer a esa persona para que acepte nuestras convicciones. Lo mismo sucede cuando la brasa encuentra otro trozo de carbón: o bien comparte su fuego con él, o bien es sofocada por su tamaño, y termina extinguiéndose.

Como por lo general nos sentimos inseguros en el primer contacto, nos protegemos con la indiferencia, la arrogancia o la excesiva humildad. El resultado es que dejamos de ser quienes somos, y las cosas pasan a estar orientadas a un extraño mundo que no nos pertenece.

Anónimo

Ilustración Lisa Evans


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Qué es el apego?


¿Por qué tenemos esa tremenda necesidad de apego? ¿Cuáles son las implicaciones del apego? ¿Por qué uno se apega?;
Cuando estamos apegados a algo siempre hay miedo, miedo de perder esa cosa; siempre existe esa sensación de inseguridad. 

Por favor, obsérvate a ti mismo.

Siempre existe esa sensación de separación. Estoy apegado a mi mujer, y estoy apegado a ella porque me da placer sexual, me da placer como compañera; ya conocen todo esto, no tengo que explicarlo.

De modo que estoy apegado a ella, eso significa celos, temor; y si hay celos, tiene que haber odio.

Y bien, ¿Es el apego amor? Esta es una cuestión que debemos observar en nuestra relación.

Jiddu Krishnamurti

Ilustración Namaste


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El amarte me ha hecho mucho más bueno


El amarte me ha hecho mucho más bueno; me ha hecho más sensato y afable, e incluso, no cabe negarlo, más brillante y más fuerte. Antes quería muchas cosas y me disgustaba no poseerlas.

Me sentía satisfecho en teoría y, creo habértelo dicho al principio, me enorgullecía de haber sabido limitar mis necesidades. Pero también es verdad que solía ser víctima de accesos de cólera; solían darme ataques morbosos, estériles y denigrantes de hambre, de deseo.

Ahora me siento totalmente satisfecho porque no me es posible concebir nada mejor. Es como cuando uno trata de leer a la débil luz del crepúsculo y, de pronto, se encienden las luces. 


Hasta ahora yo había estado tratando de ver en el libro de la vida sin hallar en él nada que recompensase mis esfuerzos, pero ahora puedo leerlo con la máxima facilidad...

Y veo que se trata de una historia maravillosa.

Henry James

Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 7 de septiembre de 2013

De mujeres de ojos grandes


La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota.

Lo Había visto llegar una mañana, caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado: "Este hombre se cree Dios". Pero al rato de oírlo contar historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo.

Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario. Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones.

Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera. Entonces la tía Daniela lo dotó de una inteligencia deslumbrante, una virtud de ángel y un talento de artista. Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres.

Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales, entregada hasta las uñas a los deseos y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor.

Un día, así como había llegado, se fue sin despedirse siquiera. Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado.

Hipnotizada por un dolor sin nombre ni destino se volvió la más tonta de las tontas. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno.
Por unos días de luz, por un indicio, por los ojos de hierro y súplica que le prestó una noche, la tía Daniela enterró las ganas de estar viva y fue perdiendo el brillo de la piel, la fuerza de las piernas, la intensidad de la frente y las entrañas.

Se quedó casi ciega en tres meses, una joroba le creció en la espalda, y algo le sucedió a su termostato que a pesar de andar hasta en el rayo del sol con abrigo y calcetines, tiritaba de frío como si viviera en el centro mismo del invierno. La sacaban al aire como a un canario. Cerca le ponían fruta y galletas para que picoteara, pero su madre se llevaba las cosas intactas mientras ella seguía muda a pesar de los esfuerzos que todo el mundo hacía por distraerla.

Al principio la invitaban a la calle para ver si mirando las palomas o viendo ir y venir a la gente, algo de ella volvía a dar muestras de apego a la vida. Trataron todo. Su madre se la llevó de viaje a España y la hizo entrar y salir de todos los tablados sevillanos sin obtener de ella más que una lágrima la noche que el cantador estuvo alegre. A la mañana siguiente le puso un telegrama a su marido diciendo: "Empieza a mejorar, ha llorado un segundo".
Se había vuelto un árbol seco, iba para donde la llevaran y en cuanto podía se dejaba caer en la cama como si hubiera trabajado veinticuatro horas recogiendo algodón. Por fin las fuerzas no le alcanzaron más que para echarse en una silla y decirle a su madre: "Te lo ruego, vámonos a casa".

Cuando volvieron, la tía Daniela apenas podía caminar y desde entonces no quiso levantarse. Tampoco quería bañarse, ni peinarse, ni hacer pipí. Una mañana no pudo siquiera abrir los ojos.
-¡Está muerta! - oyó decir a su alrededor y no encontró las fuerzas para negarlo.

Alguien le sugirió a su madre que ese comportamiento era un chantaje, un modo de vengarse en los otros, una pose de niña consentida que si de repente perdiera la tranquilidad de la casa y la comida segura, se las arreglaría para mejorar de un día para el otro.

Su madre hizo el esfuerzo de abandonarla en el quicio de la puerta de la Catedral.
La dejaron ahí una noche con la esperanza de verla regresar al día siguiente, hambrienta y furiosa, como había sido alguna vez. A la tercera noche la recogieron de la puerta de la Catedral con pulmonía y la llevaron al hospital entre lágrimas de toda la familia.

Ahí fue a visitarla su amiga Elidé, una joven de piel brillante que hablaba sin tregua y que decía saber las curas del mal de amores. Pidió que la dejaran hacerse cargo del alma y del estómago de aquella náufraga. Era una criatura alegre y ávida. La oyeron opinar. Según ella el error en el tratamiento de su inteligente amiga estaba en los consejos de que olvidara. Olvidar era un asunto imposible. Lo que había que hacer era encauzarle los recuerdos, para que no la mataran, para que la obligaran a seguir viva.

Los padres oyeron hablar a la muchacha con la misma indiferencia que ya les provocaba cualquier intento de curar a su hija. Daban por hecho que no serviría de nada y sin embargo lo autorizaban como si no hubieran perdido la esperanza que ya habían perdido.

Las pusieron a dormir en el mismo cuarto. Siempre que alguien pasaba frente a la puerta oía a la incansable voz de Elidé hablando del asunto con la misma obstinación con que un médico vigila a un moribundo. No se callaba. No le daba tregua. Un día y otro, una semana y otra.

-¿Cómo dices que eran sus manos? - preguntaba. Si la tía Daniela no le contestaba, Elidé volvía por otro lado.
-¿Tenía los ojos verdes? ¿Cafés? ¿Grandes?
-Chicos - le contestó la tía Daniela hablando por primera vez en treinta días.
-¿Chicos y turbios?- preguntó la tía Elidé.
- Chicos y fieros - contestó la tía Daniela y volvió a callarse otro mes.
- Seguro que era Leo. Así son los de Leo - decía su amiga sacando un libro de horóscopos para leerle. Decía todos los horrores que pueden caber en un Leo. - De remate, son mentirosos. Pero no tienes que dejarte, tú eres de Tauro. Son fuertes las mujeres de Tauro.
- Mentiras sí que dijo - le contestó Daniela una tarde.
-¿Cuáles? No se te vayan a olvidar. Porque el mundo no es tan grande como para que no demos con él, y entonces le vas a recordar sus palabras. Una por una, las que oíste y las que te hizo decir.
-No quiero humillarme.
-El humillado va a ser él. Si no todo es tan fácil como sembrar palabras y largarse.
-Me iluminaron -defendió la tía Daniela.
- Se te nota iluminada - decía su amiga cuando llegaban a puntos así.
Al tercer mes de hablar y hablar la hizo comer como Dios manda. Ni siquiera se dio cuenta cómo fue. La llevó a una caminata por el jardín. Cargaba una cesta con fruta, queso, pan, mantequilla y té. Extendió un mantel sobre el pasto, sacó las cosas y siguió hablando mientras empezaba a comer sin ofrecerle.
- Le gustaban las uvas - dijo la enferma.
- Entiendo que lo extrañes.
Sí - dijo la enferma acercándose un racimo de uvas -. Besaba regio. Y tenía suave la piel de los hombros y la cintura.
-¿Cómo tenía? Ya sabes - dijo la amiga como si supiera siempre lo que la torturaba.
- No te lo voy a decir - contestó riéndose por primera vez en meses. Luego comió queso y té, pan y mantequilla.
- ¿Rico? - le preguntó Elidé.
- Sí - le contestó la enferma empezando a ser ella.
Una noche bajaron a cenar. La tía Daniela con un vestido nuevo y el pelo brillante y limpio, libre por fin de la trenza polvorosa que no se había peinado en mucho tiempo.

Veinte días después ella y su amiga habían repasado los recuerdos de arriba para abajo hasta convertirlos en triviales. Todo lo que había tratado de olvidar la tía Daniela forzándose a no pensarlo, se le volvió indigno de recuerdo después de repetirlo muchas veces. Castigó su buen juicio oyéndose contar una tras otra las ciento veinte mil tonterías que la había hecho feliz y desgraciada.
- Ya no quiero ni vengarme - le dijo una mañana a Elidé -. Estoy aburridísima del tema.
- ¿Cómo? No te pongas inteligente - dijo Elidé-. Éste ha sido todo el tiempo un asunto de razón menguada. ¿Lo vas convertir en algo lúcido? No lo eches a perder. Nos falta lo mejor. Nos falta buscar al hombre en Europa y África, en Sudamérica y la India, nos falta encontrarlo y hacer un escándalo que justifique nuestros viajes. Nos falta conocer la galería Pitti, ver Florencia, enamorarnos en Venecia, echar una moneda en la fuente de Trevi. ¿Nos vamos a perseguir a ese hombre que te enamoró como a una imbécil y luego se fue?

Habían planeado viajar por el mundo en busca del culpable y eso de que la venganza ya no fuera trascendente en la cura de su amiga tenía devastada a Elidé. Iban a perderse la India y Marruecos, Bolivia y el Congo, Viena y sobre todo Italia. Nunca pensó que podría convertirla en un ser racional después de haberla visto paralizada y casi loca hacía cuatro meses.

- Tenemos que ir a buscarlo. No te vuelvas inteligente antes de tiempo - le decía.
- Llegó ayer - le contestó la tía Daniela un mediodía.
- ¿Cómo sabes?
- Lo vi. Tocó en el balcón como antes.
- ¿Y qué sentiste?
- Nada.
-¿Y qué te dijo?
- Todo.
- ¿Y qué le contestaste?
- Cerré.
-¿Y ahora? - preguntó la terapeuta.
- Ahora sí que nos vamos a Italia: los ausentes siempre se equivocan.

Y se fueron a Italia por la voz del Dante: "Piovverà dentro a l'alta fantasía."


Angeles Mastretta



Ilustración Vania Zouravliov
Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mi velero


Necesito de ti. Del Dios verdadero, del que calienta mis noches tan solo con sentirme, del que me quiere tal y como vine.

El que no exige, el que da aliento, el que está presente, el que hace que mi corazón sea motor de mi cuerpo.

De ese Dios quiero, el que vive en mis adentros, el que me arraiga al suelo, el que se manifiesta a través de las formas, el que me mueve con respeto.

No busco otros guías, ni seguir furiosas corrientes de miedos.

Quiero sentir qué late dentro y darle forma con este cuerpo. Compartir, amar, ser mensajera de bellos conocimientos.

No tengo mayor anhelo que aprender a cuidar mi velero.

Guiame, viejo amigo, sé tú mi consejero. Y que sea a través de esta Tierra a la que yo amo y a la que todo y nada debo.

Tierra en mis pies

Ilustración Tierra en mis pies


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La única mujer


La única mujer que puede ser es la que sabe que el sol para su vida empieza ahora.

La que no derrama lágrimas sino dardos para sembrar la alambrada de su territorio.

La que no comete ruegos.

La que opina y levanta su cabeza y agita su cuerpo y es tierna sin vergüenza y dura sin odios.

La que desaprende el alfabeto de la sumisión y camina erguida.

La que no le teme a la soledad porque siempre ha estado sola.

La que deja pasar los alaridos grotescos de la violencia y la ejecuta con gracia.

La que se libera en el amor pleno.

La que ama.

La única mujer que puede ser la única es la que dolorida y limpia decide por sí misma salir de su prehistoria.

Bertalicia Peralta

Imagen Wolfgang Hutter



Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Una frase inspiradora



Cuando una persona te diga "No pasa nada", abrázala, es cuando más te necesita.

Anónimo

Ilustración Eva Armisén


Si la cabeza te dice una cosa.

Por qué fracasa la pareja actual?


El gran problema es la encrucijada amorosa que se produce como consecuencia de que las mujeres buscan hombres que todavía no existen y los hombres siguen buscando mujeres que ya no existen.

Hoy en día la mujer está decepcionada del hombre y el hombre está desorientado frente a la mujer. La mujer quiere una relación simétrica y tiene derecho, pero el hombre viene de un modelo ancestral de dominancia/sumisión.

Y por otro lado, la mujer se sigue enamorando admirativamente, pero como la mujer se ha igualado al hombre, cada vez tiene menos hombres admirables de quien enamorarse. La mujer está pagando su maduración y su éxito profesional y social con soledad emocional.

Antonio Bolinches  Diario Sur

Ilustración Jorge Mascarenhas


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 31 de agosto de 2013

La generosidad silenciosa


Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia.

La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón.

Si deseamos alegría, démosle alegría a los otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza.

En realidad la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean.

Esto se debe a que nuestro cuerpo, reducido a su estado esencial, es un haz individual de energía e información en medio de un universo de energía e información.

Somos haces individuales de conciencia en medio de un universo consciente. La palabra «conciencia» implica mucho más que energía e información, implica una energía y una información que viven en forma de pensamiento.
Por tanto, somos haces de pensamiento en medio de un universo pensante. Y el pensamiento tiene el poder de transformar.

Obsequios como interesarse, prestar atención, dar afecto, aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar. Esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.

Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo. Cuanto más demos, más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley.

Y a medida que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad de dar.

Si vamos en pos de estas cosas primero, no solamente para nosotros mismos, sino para los demás, todo lo demás nos llegará espontáneamente.

Deepak Chopra

Ilustración Laura Perez


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 30 de agosto de 2013

Carta de una mujer perfumada


Para escribir cartas de amor
no es necesaria la cautela ni el orden
ni encontrar la perfecta esquela
tan sólo encender la lámpara
como se enciende el cuerpo del amor.
Untarse toda,
perfumarse toda de mieles y sortilegios
elegir la caligrafía más desvelada,la más humilde.
Entonces, se extiende
se acaricia el empeine de sus plumajes
y comienzan a recogerse las palabras como el deseo del amor.

Para escribir cartas de amor
es necesario estar reposada
elegir las palabras como si fueran banquetes clandestinos
vestirse toda de rojo, color deseo, color relámpago
y decir: en esta tarde arrodillada de luz
yo te amo, te entrego un manojo de suaves palabras
como la llave de mi alma

Me ilumino toda al nombrarte
nada se pierde con llamarte en el bosque fallido
con escribirte como sonámbula como
maga toda vestida de verde
escribir más que una carta de amor
basta con extender mi mano hacia la tuya
es esa la vigencia del perfume.

Marjorie Agosin

Ilustración Amanda Cass



Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 25 de agosto de 2013

Sentir


"...Cuando dices que tienes que saber lo que es bueno, te has expresado mal. Debes sentir lo que es bueno.

La diferencia siempre radica en los propios sentimientos.

Ninguna teoría puede protegerte de ello ni evitarte la decisión.

Ernst Von Glaserfeld

Ilustración Jenny Meilihove


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 24 de agosto de 2013

Yo soy yo


En todo el mundo no hay nadie como yo.
Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente
como yo. Por lo tanto, todo lo que surge de mí es verdaderamente mío porque
yo sola lo escogí.

Soy dueña de todo lo que me concierne:
De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace; mi mente, incluyendo todos sus
pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que
contemplan; mis sentimientos, sean lo que sean, ira, gozo, frustración,
amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que de ella
salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o
suave, y todas mis acciones, ya sean para otros o para mí misma.

Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.

Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores.

Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al
hacerlo, puedo amarme y ser afectuosa conmigo en todo lo que me forma. Puedo
así hacer posible que todo lo que soy trabaje para mi mejor provecho.

Sé que hay aspectos de mí misma que me embrollan, y otros aspectos que no
conozco.

Mas mientras siga siendo afectuosa y amorosa conmigo misma, valiente y
esperanzada, puedo buscar las soluciones a los embrollos y los medios para
llegar a conocerme mejor.

Sea cual sea mi imagen visual y auditiva, diga lo que diga, haga lo que haga,
piense lo que piense y sienta lo que sienta en un instante del tiempo, esa soy yo.

Esto es real y refleja donde estoy en ese instante del tiempo.

Más tarde, cuando reviso cuál era mi imagen visual y auditiva, que dije y
que hice, que pensé y que sentí, quizá resulte que algunas piezas no encajen.

Puedo descartar lo que no encaja y conservar lo que demostró que si
encaja. E inventar algo nuevo en vez de lo que descarté.

Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer.

Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de otros, para ser productiva,
y para encontrar el sentido y el orden del mundo formado por la gente y las cosas que me rodean.

Soy dueña de mí misma,

Y por ello puedo construirme.

Yo soy yo y estoy bien.

Virginia Satir

Ilustración Vin Ganapathy


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 8 de agosto de 2013

Te quise y te quiero


Y debo decirte que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría.

Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos.Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso.

Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento.

Pero que te quise y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.

Julio Cortázar

Ilustración Eva Armisen


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 6 de agosto de 2013

Somos lo que poseemos


Somos lo que poseemos. El hombre que posee dinero es el dinero, el hombre que se identifica con la propiedad es la propiedad, la casa o los muebles.

Lo mismo sucede con las ideas o con la gente, y cuando existe ese afán posesivo, no hay relación.

Sin embargo, la mayoría poseemos porque si no, no tenemos nada más; si no poseemos somos cascarones vacíos. Por eso llenamos nuestra vida con muebles, música, conocimientos, con esto o aquello. Este cascarón hace mucho ruido y a ese ruido lo llamamos vivir y con eso, estamos satisfechos.

Pero si surge una contrariedad, una pérdida, entonces sufrimos porque de pronto descubrimos lo que somos, un cascarón vacío sin mucho significado.

Jiddu Krishnamurti

Ilustración Akzhana Abdalieva


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 5 de agosto de 2013

Una frase inspiradora


"La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos".

Erich Fromm

Ilustración Andrea Arroyo


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 4 de agosto de 2013

Intentar cambiar al otro?


Una relación amorosa es un organismo vivo que pasa por diferentes ciclos y fases. Cuando la de descubrimiento se calma, nos instalamos en la ternura y la confianza. Son sentimientos más pausados, pero más profundos.

El otro día vi a una entrañable pareja de octogenarios cogidos de la mano. Apuesto a que, en todos esos años de convivencia, ninguno de los dos intentó cambiar al otro.

Jean Claude Kaufmann

Ilustración Laura Brown


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 3 de agosto de 2013

Una frase inspiradora


"El amor es una flor que nace en el campo, pero debe cultivarse en un jardín".

Antonio Bolinches

Ilustración Amanda Cass


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 2 de agosto de 2013

Aquel hombre sabio




Érase una vez un sabio muy conocido que vivía en una montaña del Himalaya. Cansado de convivir con los hombres, había optado por una vida sencilla, y pasaba la mayor parte de su tiempo meditando.

Su fama, no obstante, era tan grande que las personas estaban dispuestas a caminar por estrechos senderos, subir colinas escarpadas, o vadear caudalosos ríos, apenas para conocer a aquel hombre santo, al que creían capaz de resolver cualquier angustia del corazón humano.

Este sabio, como era un hombre muy compasivo, no dejaba de dar un consejo aquí y otro allá, pero procuraba librarse cuanto antes de los visitantes no deseados. A pesar de todo, éstos aparecían en grupos cada vez mayores y, en cierta ocasión, una multitud se agolpó a su puerta diciendo que en el periódico local se habían publicado bellas historias sobre él, y que todos estaban seguros de que sabía cómo superar las dificultades de la vida.
El sabio nada dijo; les pidió a todos que se sentasen y esperasen. Pasaron tres días, y no paraba de llegar gente. Cuando ya no quedaba espacio para nadie más, él se dirigió a la muchedumbre que esperaba frente a su puerta:


-Os os voy a dar la respuesta que todos queréis. Pero debéis prometerme que, a medida que vuestros problemas se solucionen, les diréis a los nuevos peregrinos que me fui de aquí, de manera que yo pueda continuar viviendo en la soledad que tanto anhelo. Los hombres y mujeres presentes hicieron un juramento sagrado: si el sabio cumpliese lo prometido, ellos no dejarían que ningún otro peregrino subiese a la montaña.
-Contadme vuestros problemas – pidió entonces el sabio.


Alguien comenzó a hablar, pero fue inmediatamente interrumpido por otras personas, ya que sabían que aquélla era la última audiencia pública que el hombre santo daría, y temían que no tuviera tiempo de escucharlos a todos. A los pocos minutos, la situación ya era caótica: multitud de voces gritando al mismo tiempo, gente llorando, hombres y mujeres arrancándose los cabellos de desesperación, ante la imposibilidad de hacerse oír.


El sabio dejó que la escena se prolongase un poco más, y por fin gritó: ¡Silencio!


La multitud enmudeció inmediatamente.


-Escribid vuestros problemas y dejad los papeles aquí, frente a mí.


Cuando todos terminaron, el sabio mezcló todos los papeles en una cesta, pidiendo a continuación:
Id pasando esta cesta de mano en mano, y que cada uno saque un papel y lo lea. Entonces podréis cambiar vuestro problema por el que os ha tocado, o pedir que os devuelvan el papel con el problema que escribisteis originalmente.


Todos los presentes fueron tomando una de las hojas de papel, la leyeron, y quedaron horrorizados. Sacaron como conclusión que aquello que habían escrito, por muy malo que fuese, no era tan serio como lo que afligía a sus vecinos. Dos horas después, intercambiaron los papeles, y cada uno volvió a meter en su bolsillo su problema personal, aliviado al saber que su aflicción no era tan dura como se imaginaba.


Agradecieron la lección, bajaron la montaña con la seguridad de que eran más felices que los demás, y –cumpliendo el juramento realizado- nunca más permitieron que nadie perturbase la paz de aquel hombre santo.

www.paulocoelhoblog.com


Ilustración Elly MacKay

Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 1 de agosto de 2013

Una frase inspiradora


"Tu actitud, no tu aptitud, es la que determinara tu altitud".

Zig Ziglar

Ilustración Genevieve Godbout


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 29 de julio de 2013

21 mensajes a transmitir


1. Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.

2. Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.

3. Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.

4. Aprende a no pedir amor, simplemente ama.

5. Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.

6. Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.

7. Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.

8. Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.

9. No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.

10. En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.

11. Escribe un poema cada día.

12. Busca y provoca situaciones que te hagan reír.

13. Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.

14. Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.

15. Siente gratitud por todo lo que te regala el Universo.

16. Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.

17. Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo.

18. No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.

19. Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.

20. Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

21. Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el Universo.

Alejandro Jodorowsky

Ilustración Wolfgang Hutter


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 28 de julio de 2013

Me amo


En todo el mundo no hay nadie como yo. Soy dueñ@ de mi cuerpo, mis pensamientos, mis ideas; me pertenecen las imágenes que ven mis ojos y tengo que saber escogerlas. Poseo mis propias fantasías, mis sueños, esperanzas y miedos.

Dado que soy dueñ@ de mí mism@, tengo que conocerme íntimamente. Hay aspectos de mí que me confunden, otros que desconozco. Sin embargo. esté o no de acuerdo con todo lo que soy, esto es auténtico y representa el momento en el que vivo.

Me amo, me cultivo, me consiento y me felicito. Para amarme, tengo que ser yo mism@, amarme con mis virtudes y mis defectos, mi pasado, mis éxitos y mis fracasos.

Descubro mis capacidades, mis valores, transformo mis defectos en cualidades , lucho por mejorar. Para cultivarme, me señalo un plan de estudios, de lectura, de conocimientos que me ayuden a superar, de amig@s que sean impulso y soporte de mi superación.

Me alejo de todo ser, hecho, o acto que pueda lesionarme.

Para consentirme me premio de pensamiento y obra porque estoy en el camino de la superación. Me hago un regalo. Me miro al espejo y le hablo a ese amig@ maravillos@ y perfect@ que siempre confía en mí.

Y me felicito porque…bueno soy estupend@! Me amo!

Anónimo

Ilustración Catrin Weltz Stein


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 25 de julio de 2013

Soñaba con cambiar


Cuando era joven y libre, soñaba con cambiar el mundo. Al alcanzar la madurez, descubrí que el mundo no cambiaría, y decidí transformar mi país. Después de muchos esfuerzos, acabé dándome cuenta de que también esto era imposible.

En los últimos años de mi vida, intenté cambiar a mi familia, pero ellos siguieron siendo como eran.

Ahora, en mi lecho de muerte, descubro que mi verdadera misión consistía en cambiarme a mí mismo. Si lo hubiera hecho, sería capaz de haber cambiado a mi familia. Entonces, con un poco de suerte, este cambio habría afectado a mi país y, quién sabe, quizá al mundo entero.

Anónimo

Ilustración Loui Jover


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 24 de julio de 2013

Padres e hijos

"Cada noche hago una reverencia a mis padres porque nunca he visto a Dios"

Es una manera de afirmar el convencimiento que tenemos que estamos conectados con el fondo último de la vida a través de lo más inmediato que tenemos: nuestros padres.

Indudablemente así como el rio se nutre de su fuente, los hijos se nutren de los padres. Es decir que el orden del amor aplicable a la relación padres e hijos es "los padres dan, los hijos reciben", sin embargo hay hijos que se niegan a tomar de los padres, bien sea porque tienen razones "objetivas" o bien porque realizan un intento amoroso e inconsciente de "ayudarlos-salvarlos".

Hay varias situaciones en las que un hijo se niega a tomar de los padres. 



Si rechazamos nuestro sistema familiar estaremos rechazando nuestra vida.
 
Texto Ordenes del Amor

Ilustración Laura Pérez


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 21 de julio de 2013

Cosas que nunca pierden valor


Personas con una actitud positiva
¿Quién no desea la compañía de personas positivas? Son adictivas. Desde su forma de pensar a la manera de comportarse. Los niños son los más positivos a ellos les encanta como son, olvidándose de lo que piensan de ellos los demás. Si pudiéramos mantener a ese niño que todos llevamos dentro con su inocencia y su energía, el mundo sería muy diferente.


Personas con quien ser tú mismo sin más
A pesar de querer ser uno mismo, sólo hay unas pocas personas en la vida de cada uno con quien sentirte cómodo, una amiga, un hermano, una madre. Esa persona con quien estás tan cómodo que puedes decir lo que piensas sin preocuparte de que le confunda.
Y cuán liberador es eso!!! Aprecio a esas personas en mi vida.

Oír mis canciones favoritas
Me encanta escuchar tranquilamente mis canciones. No importa cuántas veces escucho la misma canción, nunca me canso. Esa es la magia de las canciones que realmente te encantan.

Estrechar la mano de mi pareja
Se pueden comunicar tantas cosas por las manos y sin necesidad de pronunciar siquiera una palabra. Es casi como la meditación, no importa cuántas veces tengo la mano de mi pareja junto a la mía.

Ver crecer a mis hijas
Desde que mis hijas entraron en mi vida, mi vida nunca ha sido ya lo mismo. Cada día ha sido fascinante, inspirador y lleno de amor. No puedo olvidar el momento en el que llegaron a este mundo y no podré olvidar los recuerdos tan entrañables que hemos creado juntas.

Ver el brillo en los ojos de tus padres
Nada es mejor que saber que tus padres se sienten orgullosos de ti. No tienes que convertirse en un multimillonario para hacer que se sientan orgullosos. Si vives una vida como un buen ser humano, si valoras los buenos valores que ellos te han inculcado. En definitiva, si eres una buena persona. Ellos estarán orgullosos de ti.

¿Qué cosas nunca pierden valor para ti?

¿Te gustaría compartir tus pensamientos?

Anónimo

Ilustración Robin E. Mork


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 20 de julio de 2013

Amarte


El amarte me ha hecho mucho más bueno; me ha hecho más sensato y afable, e incluso, no cabe negarlo, más brillante y más fuerte. Antes quería muchas cosas y me disgustaba no poseerlas.


Me sentía satisfecho en teoría y, creo habértelo dicho al principio, me enorgullecía de haber sabido limitar mis necesidades. Pero también es verdad que solía ser víctima de accesos de cólera; solían darme ataques morbosos, estériles y denigrantes de hambre, de deseo.


Ahora me siento totalmente satisfecho porque no me es posible concebir nada mejor. Es como cuando uno trata de leer a la débil luz del crepúsculo y, de pronto, se encienden las luces. Hasta ahora yo había estado tratando de ver en el libro de la vida sin hallar en él nada que recompensase mis esfuerzos, pero ahora puedo leerlo con la máxima facilidad...


Y veo que se trata de una historia maravillosa.

Henry James

Ilustración Isabelle Bryer


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 19 de julio de 2013

El pasado


"Borra el pasado para no repetirlo, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes, porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas".

Facundo Cabral

Ilustración Jazmín Garcia


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 17 de julio de 2013

Una frase inspiradora




La terapia vital, consiste en aprender de lo que vives. Los buenos momentos son para disfrutarlos, los malos son para aprender: ¡sufrimiento productivo!

Antonio Bolinches

Ilustración Yasmeen Ismail



Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 16 de julio de 2013

No sé...no sé


“No sé si aquello lo viví o escribí, no sé si fueron verdad o poesía, transición o eternidad, los versos que experimenté en aquel momento, las experiencias que canté más tarde. No hay soledad más inexpugnable.

Todos los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que somos. Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; mas en esa danza o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la conciencia; de la conciencia de ser hombres y de creer en un destino común”

Pablo Neruda

Ilustración Terry Fan


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 15 de julio de 2013

Una frase inspiradora



De cualquier lugar, donde una determinada contradicción toque a la vida y deje sin aire a nuestro ser, hay que marcharse.

Friedrich Nietzsche



Si la cabeza te dice una cosa.
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