martes, 30 de septiembre de 2014

Siempre hubo en mí


Siempre hubo en mí, al menos, dos mujeres. Una mujer desesperada y perpleja que siente que se está ahogando y otra que salta a la acción, como si fuera un escenario, disimulando sus verdaderas emociones porque ellas son la debilidad, la impotencia, la desesperación y presenta al mundo sólo una sonrisa, ímpetu, curiosidad, entusiasmo, interés.

Anaïs Nin

Ilustración Un camino de flores


Si la cabeza te dice una cosa.

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