domingo, 29 de junio de 2014

Su paquete de galletitas

“A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.
Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe… y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. ” No podrá ser tan caradura”, piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.

- ¡Gracias! – dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
- De nada – contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: ” Insolente”.
Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas… ¡Intacto!.

Jorge Bucay

Que cantidad de situaciones nos ofrece la vida para ponernos en el lado del otro. Cuantas oportunidades nos son ofrecidas para ir un poco más allá de nuestra “única visión del mundo”.

Que cantidad de situaciones nos ofrece la vida para ponernos en el lado del otro. Cuantas oportunidades nos son ofrecidas para ir un poco más allá de nuestra “única visión del mundo”.

Podemos aprender que lo que nos da valor es la generosidad. Solo cuando somos realmente generosos podemos disfrutar de cada uno de los momentos porque la generosidad es una herramienta que reduce nuestro miedo. Y hablo de ser generoso con lo que no nos sobra, con nuestro tiempo y con nuestra dedicación. Cada minuto de generosidad es una oportunidad para inspirar a los demás

Álvaro Merino

Ilustración Marianna Fulvi


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 27 de junio de 2014

Sé lo que debo hacer


Hacerte cargo de ti mismo es la mayor de las responsabilidades. Es apenas
comprensible que semejante tarea nos ponga a tambalear, no sólo por la importancia que ello implica, sino además porque carecemos de las herramientas.

Ni la familia, ni los colegios, ni los preescolares, con todo su auge y modernismo, han considerado la posibilidad de enseñar a quererse a sí mismo como uno de los principales objetivos de formación.

El llamado desarrollo socio-afectivo no trasciende más allá de lo elemental.

Tomar conciencia de que existes, eres importante y tienes el derecho a pensar en
ti, sobre todas las cosas, te coloca en un lugar de privilegio, pero al mismo tiempo te produce nuevas angustias. La lucidez tiene un precio:

"Sé lo que debo hacer, pero no siempre sé cómo hacerlo”.

Anónimo

Ilustración Andrea Rivóla


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 26 de junio de 2014

Un viaje con propósito

Un día el padre de una familia muy rica llevó a su hijo de viaje al campo con el único propósito de que viera que tan pobres las personas pueden ser.
Pasaron varios días y varias noches en la hacienda a la cual el consideraba que eran una familia muy pobre.
En el viaje de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo: 
¿Que tal el viaje? Fue maravilloso, dice el hijo.


Entonces hijo, ¿qué aprendiste del viaje? pregunta el padre. 
El hijo le contesta, vi que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina pequeña en medio del patio y ellos tienen un rio que no tiene fin. Nosotros tenemos linternas importadas y ellos tienen las estrellas de la noche. Nuestro patio es la parte del frente y ellos tienen todo el horizonte.
Nosotros tenemos un pequeño pedazo de tierra y ellos tienen colinas que apenas nuestra vista alcanzan a ver. Nosotros tenemos sirvientes y ellos se sirven entre si. Nosotros compramos los alimentos y ellos los cosechan. Nosotros tenemos paredes para proteger nuestra propiedad y ellos tienen amigos que se la protegen.
Con esto el hijo puso a su padre a pensar. 



Entonces agregó, gracias papa por mostrarme lo pobres que somos nosotros.

MUCHAS VECES OLVIDAMOS LO QUE TENEMOS, POR DETENERNOS A PENSAR EN LO QUE NO TENEMOS.

Anónimo

Ilustración Alice Potter


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 22 de junio de 2014

Acepto la confusión


Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático; viviría en la muerte.
Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”.

Carl Rogers

Ilustración Elly Mackay


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 21 de junio de 2014

Quiero que sepas que


“Quiero que sepas que por más lejos que estemos, o no hablemos o por más mal y enojados que podamos estar.

Absolutamente siempre eres y serás, mi primer y último pensamiento.”

Anónimo

Ilustración Genevieve Godbout


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 18 de junio de 2014

Yo quisiera


Yo quisiera que mis hijas aprendan a defenderse, a entender a una futura sociedad más justa. Que sepan no hacer diferencias entre la gente, que sean normales, que quieran, que respeten al semejante.
Esa es la herencia que les voy a dejar: concepción social del mundo en que viven.
Que sean gente bien, no ricos ni pobres, sino buenos.
Que sepan dar, que sepan hacerse querer.

Jorge Cafrune

Ilustración Laura Perez


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 16 de junio de 2014

Una frase inspiradora


Mi experiencia de la vida es que estoy aprendiendo a ser más yo misma en lugar de compararme con otras personas.
Otras personas esperan que yo sea como ellos, pero yo no quiero ser como ellos.
Yo sólo quiero ser yo misma y aceptarme a mí misma por ser quien soy.
Quiérete a ti mismo sin condiciones.

Anónimo

Ilustración Jazmín Garcia


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 15 de junio de 2014

Me doy permiso


Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...

No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque venga de mis padres o de mi marido, o mujer. Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor
humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo.
No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo
hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.
No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.

Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecta: una persona sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.

No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.

Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.

Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior.

Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.

Empiezo por reconocer mis valores, Y el resto vendrá solo. No espero que venga de fuera.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.

Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.

Prefiero las relaciones menos densas.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que
me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es
sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Elijo lo que me da salud y vitalidad.

Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; Y si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.

Joaquín Argente

Ilustración Alberto Ruggieri


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 12 de junio de 2014

Creencias


"Una persona usualmente se convierte en aquello que el cree que es".
Si yo sigo diciéndome a mi mismo que no puedo hacer algo, es posible que yo termine siendo incapaz de hacerlo.
Por el contrario si yo tengo la creencia que sí puedo hacerlo, con seguridad yo adquiriré la capacidad de realizarlo aunque no la haya tenido al principio.

Gandhi

Ilustración Olaf Hajek


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 11 de junio de 2014

Una frase inspiradora


"Preocúpate más por tu carácter que por tu reputación. Tu carácter es lo que realmente eres, mientras que tu reputación es solo lo que los otros creen que tú eres."

Dale Carnegie

Ilustración Arianna Floris


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 7 de junio de 2014

La vida se gasta


Nos acostumbramos a vivir en pisos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor. Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera. Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas. Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde. A tomar el café corriendo porque llegamos tarde. A leer el periódico en el metro porque no podemos perder tiempo. A salir del trabajo porque ya es de noche. A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.

Nos acostumbramos a esperar el día entero y a decirle a nuestros familiares o amigos por teléfono: “hoy no puedo ir”. “A ver cuando nos vemos…” “La semana que viene nos reunimos”…

Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello. Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana. Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo…porque siempre tenemos sueño atrasado.

Nos acostumbramos a ahorrar vida. Que poco a poco, igualmente se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir…

Alguien dijo: “La muerte está tan segura de su victoria que nos da toda una vida de ventaja”

Disfrutemos de la vida hoy, ahora, en este momento.

Anónimo

Ilustración Argijale


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 2 de junio de 2014

Lo que tengo que hacer…Lo hago



Trabajo más que cualquier mortal, pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo. Tengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos. No los quiero hacer todos a la vez.

Nunca me preocupo de lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana. Mi ocupación es de hoy… aquí y ahora. Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado ni preocuparme por el futuro.

Tú, que eres persona, si quieres vivir tranquilo y tan feliz como yo, no trates de vivir toda tu vida, ni echarte todo el peso de tu trabajo en un solo día. ¡Vive ahora!
Haz el trabajo de cada día en su día.
Te convencerás de que si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo. Hay un modo difícil de hacer el trabajo que tiene que hacerse.

Si quieres encontrar el modo fácil, mírame a mí. Nunca me preocupo, nunca me apresuro… pero nunca me retraso.

Lo que tengo que hacer…lo hago. ¡Ese es el secreto!

Anónimo

Ilustración Tuomas Ikonen


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 31 de mayo de 2014

Una limpieza en mi vida


Decidí hacer una limpieza en mi vida y la semana pasada tiré “el preocuparme”, se estaba poniendo viejo y me estorbaba. Me impedía ser yo misma, no podía actuar a mi modo.
Tiré esas inhibiciones, no dejaban lugar para mí. Hice lugar para mi nuevo crecimiento; me deshice de mis viejos sueños y dudas.

Tiré un libro sobre mi pasado. Lo reemplacé con “nuevas metas” y empecé a leerlo hoy.

Tiré los juguetes de mi niñez. Conseguí una nueva filosofía y también tiré la de “mucho tiempo atrás”.

Compré algunos libros nuevos llamados: puedo, haré y debo. Tiré el podría, haría y debería. ¡Ah!, si hubierais visto el polvo, también me topé con un viejo amigo a quien no lo había visto hace bastante tiempo, creo que su nombre es “Dios”. Si, realmente me gusta su forma de ser. Me ayudó con la limpieza y agregó algunas cosas, tales como: Oración, Esperanza y Fe…

Cogí algo especial y lo coloqué en la puerta principal. La encontré se llama “paz”.

Ya nada me puede abatir. Ahora mi casa esta preciosa, todo se ve bastante bien. Para preocupaciones y problemas, simplemente no hay lugar.

Es muy bueno limpiar tu interior; y deshacerse de tanta cosa que estorba hace todo más alegre… A lo mejor tú deberías tratar de hacer lo mismo.

Anónimo

Ilustración Stephanie Conception


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Amar y respetar a nuestros padres


La razón poderosa que puede empujarnos a iniciar la tarea de restaurar el amor hacia nuestros padres es la de que, sólo logramos amarnos a nosotros mismos cuando los amamos y honramos a ellos.

En lo más profundo de cada uno de nosotros, por muy graves que sean las heridas, los hijos seguimos siendo leales a nuestros padres, e inevitablemente los tomamos como modelos y los interiorizamos.

De algún modo conectamos con una fuerza que nos hace ser como ellos. Por eso, cuando somos capaces de amarlos, honrarlos, dignificarlos y respetarlos, podemos hacer lo mismo con nosotros mismos y ser libres.

Joan Garriga

Ilustración Marie Manguy


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 25 de mayo de 2014

Estamos sobrecargados

Muchas de las enfermedades y angustias que sufrimos en la vida cotidiana tienen una causa realmente muy simple: estamos sobrecargados.

No nos educaron para saborear la vida y disfrutarla, sino para llevar un pesado fardo psicológico y físico de supuestas obligaciones:

Deberías hacer esto
Tendrías que actuar de esta forma
Has de ser correcto
Hay que hacerlo todo lo mejor posible
Debes ser perfecto y sin contradicciones.

Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.

Son demasiadas exigencias que hemos convertido en auto exigencias.

Pero es simplemente imposible responder a tanta orden interior y exterior sin derrumbarse de agotamiento.

Se trata, pues, de empezar a permitirnos echar lastre por la borda, andar más
ligeros.

La vida es breve, ¡y tan breve! pero es un camino radicalmente bello.

Cuando una persona comienza a tirar peso, a rechazar tantas órdenes exteriores
que no se corresponden con sus anhelos profundos, le cambia el rostro:
Se la ve rejuvenecer.

Joaquín Argente

Ilustración Mackenzie Thorpe


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 23 de mayo de 2014

Somos únicos


Somos únicos e irrepetibles, sin necesidad de demostrar nada, ni ser nada en especial. Nuestro Ser es único, aunque luego nuestro comportamiento se asemeje al de muchos otros.

Y a pesar de eso, de ya ser únicos, tenemos derecho a ser diferentes. Tenemos derecho a pensar de un modo distinto al de la mayoría. Tenemos derecho a querer vivir nuestra vida como mejor nos parezca sin que eso nos estigmatice en modo alguno. Tenemos derecho a vestir como nos apetezca, siguiendo una moda o creando un estilo propio.

Pensar como el rebaño nos ha llevado a donde estamos en muchos aspectos.

Mertxe Pasamontes

Ilustración Elly Mckay


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Mi hijo predilecto


Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel que ella mas amaba.
Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:

Nada es más voluble que un corazón de madre. Y, como madre, le respondo;el hijo predilecto, aquel a quien me dedico de cuerpo y alma…
Es mi hijo enfermo, hasta que sane.
El que partió, hasta que vuelva.
El que está cansado, hasta que descanse.
El que está con hambre, hasta que se alimente.
El que está con sed, hasta que beba.
El que está estudiando, hasta que aprenda.
El que está desnudo, hasta que se vista.
El que no trabaja, hasta que se emplee.
El que se enamora, hasta que se case.
El que se casa, hasta que conviva.
El que es padre, hasta que los críe.
El que prometió, hasta que cumpla.
El que debe, hasta que pague.
El que llora, hasta que calle.

Y ya con el semblante bien distante de aquella sonrisa, completó: 

El que ya me dejó… hasta que lo reencuentre…

Anónimo

Ilustración Emmanuel Walker Vuillemin

Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 16 de mayo de 2014

Vida


Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...

Tuve miedo de perder a alguien especial
(y termine perdiéndolo)
pero sobreviví !!
Y todavía vivo !!
No paso por la vida.

Y tú tampoco deberías sólo pasar...
VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.

Charles Chaplin

Ilustración Katie Daisy


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 15 de mayo de 2014

Si supiera


Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría para darte más.

Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para oírlas una y otra vez indefinidamente.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, diría Te quiero y no asumiría, tontamente que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda. Me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

Gabriel García Márquez

Ilustración Eva Armisén


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 14 de mayo de 2014

El amor implica responsabilidad


El amor es la forma productiva de relacionarse con los demás y con uno mismo.

Implica responsabilidad, cuidado, respeto, conocimiento y el deseo de que la otra persona crezca y se desarrolle.

Es una expresión de intimidad entre dos seres humanos bajo la condición de preservar su mutua integridad.

Erich Fromm

Ilustración Ghotsco


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 13 de mayo de 2014

Porque seguir llorando?

Un sabio se puso en frente de un público y contó un chiste...Todo el mundo se empezó a reír.
Al rato, contó el mismo chiste, pero esta vez se río menos gente. Contó el mismo chiste una y otra vez, y ya nadie se reía.
Entonces sonrió y dijo:
No puedes reírte de la misma broma una y otra vez, entonces;
¿por qué sigues llorando por lo mismo una y otra vez? ...

Anónimo

Ilustración Geraldine Alibeu


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 12 de mayo de 2014

Hasta el ser más pequeño e insignificante


Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. 


Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón, y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno.

El león miró al ratón con incredulidad y riendo ante la osadía del ratón, lo dejó marchar.
Pocos días después, unos cazadores apresaron al león y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el "ratoncillo", quien al oír los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, hasta dejarlo libre.

Días atrás – le dijo – me miraste con sorna pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento.
Ahora, la vida te ha mostrado que hasta el ser más pequeño e insignificante te puede resultar de ayuda.

Anónimo

Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 10 de mayo de 2014


Los seres humanos en un sentido estricto surgimos del amor…Dependemos del amor y nos enfermamos cuando éste nos es negado en cualquier momento de la vida.
Estudios sobre culturas “primitivas” dan fe de que cuando una persona se sentía aquejada por algún dolor, concurría ante la presencia del brujo, chamán o hechicero. Entre las primeras preguntas, éste indagaba al consultante diciendo: “Quién no te quiso hoy?”.

Humberto Maturana del libro El cáliz y la espada


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 8 de mayo de 2014

Una reflexión


Muchas de las enfermedades y angustias que sufrimos en la vida cotidiana tienen una causa realmente muy simple: estamos sobrecargados.

No nos educaron para saborear la vida y disfrutarla, sino para llevar un pesado fardo psicológico y físico de supuestas obligaciones:

Deberías hacer esto
Tendrías que actuar de esta forma
Has de ser correcto
Hay que hacerlo todo lo mejor posible
Debes ser perfecto y sin contradicciones.

Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.

Son demasiadas exigencias que hemos convertido en auto exigencias.

Pero es simplemente imposible responder a tanta orden interior y exterior sin derrumbarse de agotamiento.

Se trata, pues, de empezar a permitirnos echar lastre por la borda, andar más
ligeros.

La vida es breve, ¡y tan breve! pero es un camino radicalmente bello.

Cuando una persona comienza a tirar peso, a rechazar tantas órdenes exteriores
que no se corresponden con sus anhelos profundos, le cambia el rostro:
Se la ve rejuvenecer.

Joaquín Argente
Ilustración Amanda Cass


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 2 de mayo de 2014

Duélale a quien le duela


"Cuidado hijo mío, ten las emociones bajo control. No sueltes las riendas o se desbocarán y te llevarán, irremediablemente, al descontrol y al libertinaje". Si bien, con estas palabras, la intención puede ser buena, también es importante enseñarles a nuestros hijos a no ser personas encapsuladas. Es tan malo el descontrol desenfrenado como el control excesivo.

Pero pese a todo, en muchas ocasiones podemos descontrolarnos sin que sea dañino para uno o para otras personas. Puedes dejarte llevar sin límites cuando haces el amor (aullar si se te ocurre), puedes volar con tu música preferida hasta las cinco de la mañana, llorar frente a La Piedad, gritar en una película de terror, darle una patada al coche porque se paró por quinta vez, abrazar tres veces a un amigo, decirle setenta veces "te quiero" a la mujer que amas, aplaudir a rabiar en el Concierto para piano No. 1, sentir nostalgia frente a la foto de un familiar que se ha ido para siempre, o reírte a carcajadas y estruendosamente cuando ves a Chaplin.

Puedes sentir lo que te dé la gana, si no violas los derechos de las otras personas, si no te hace daño y si eso te hace feliz, aunque a ciertos constipados emocionales no les agrade.


Lo único que te separa de las máquinas es la capacidad de sentir: duélale a quien le duela.

Walter Riso
Ilustración Gurbuz Dogan

Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 25 de abril de 2014

Siempre hay un lugar para tomar una caña con un amigo


Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.

El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que sí.

Después el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto, que la arena llenó todos los espacios vacíos y el profesor volvió a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes le respondieron con un sí unánime.

El profesor, rápidamente añadió dos cervezas al contenido del bote y efectivamente, el líquido llenó todos los espacios vacíos entre la arena.

Los estudiantes reían. Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo:
"Quiero que os fijéis que este bote representa la vida.

Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada mas nos quedasen estas, vuestras vidas aún estarían llenas.

Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche.

La arena es el resto de las pequeñas cosas.

Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes.

Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad.Juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o tu afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua.

Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto solo es arena".

Uno de los estudiantes levanto la mano y preguntó que representaban las cervezas.

El profesor sonrío y le dijo: "Me encanta que me hagas esta pregunta!.La cerveza es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos cañas con un amigo".

Anónimo

Imagen Chris Pyle


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 24 de abril de 2014

Es hora de decir


No hay por qué rodearse de personas que no nos hacen bien y que nos hacen pensar cosas como que;
Si no somos lo “suficientemente” buenos o que si trabajamos duro y somos mejores. Quizás algún día podamos ser suficientemente dignos.

Ésa no es la clave... Es hora de decir: Esto me perjudica y debo dejarlo.

Melodie Beattie

Ilustración Loui Jover


Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 23 de abril de 2014

Perdona a todos


Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.

Facundo Cabral
Ilustración Christian Schole


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 15 de abril de 2014

Aprendiendo a quererse a si mismo


"Cuidado hijo mío, ten las emociones bajo control. No sueltes las riendas o se desbocarán y te llevarán, irremediablemente, al descontrol y al libertinaje". Si bien la intención puede ser buena, también es importante enseñarles a nuestros hijos a no ser personas encapsuladas. Es tan malo el descontrol desenfrenado como el control excesivo.

Pero pese a todo, en muchas ocasiones podemos descontrolarnos sin que sea dañino para uno o para otras personas. 


Puedes dejarte llevar sin límites cuando haces el amor (aullar si se te ocurre), puedes volar con tu música preferida hasta las cinco de la mañana, llorar frente a La Piedad, gritar en una película de terror, darle una patada al coche porque se paró por quinta vez, abrazar tres veces a un amigo, decirle setenta veces "te quiero" a la mujer que amas, aplaudir a rabiar en el Concierto para piano No. 1, sentir nostalgia frente a la foto de un familiar que se ha ido para siempre, o reírte a carcajadas y estruendosamente cuando ves a Chaplin.

Puedes sentir lo que te dé la gana, si no violas los derechos de las otras personas, si no te hace daño y si eso te hace feliz, aunque a ciertos constipados emocionales no les agrade.


Lo único que te separa de las máquinas es la capacidad de sentir: duélale a quien le duela.

Walter Riso

Ilustración Eva Armisén


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 14 de abril de 2014

Cuando el hombre se va del mundo


Cuando el hombre viene al mundo, tiene las manos siempre cerradas, como si estuviera intentando decir: el mundo entero es mío, y conseguiré agarrarlo.

Cuando el hombre se va del mundo, tiene las manos siempre abiertas, como si estuviera intentando decir: no tengo nada en mi poder, lo único que puedo llevarme son mis recuerdos, lo único que puedo dejar son mis ejemplos.

Midrach Rabba sobre el Eclesiastés

Ilustración Geoffrey Johnson


Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 12 de abril de 2014

Unas palabras de amor


Me gustaría hacer balance de todo aquello que hemos vivido juntos. Una vida agradable, dulce, profunda, con muchos momentos mágicos y otros de mucho sufrimiento. Porque, pobre de aquel que no ha sufrido nunca por amor, porque no sabe lo que es amar.

Decirte cuanto te quiero es tan sencillo cómo respirar al lado tuyo. Decirte cuanto te deseo es cómo mirarte a los ojos solo. Decirte que eres lo mejor en mi vida es decirte poco.

Mi amor formas parte de mi aire desde hace muchos años. No voy a poner un número porque no haría honor a la verdad ya que yo no recuerdo vida sin ti.

Años de lucha formando una familia. Salvaguardando nuestra intimidad. Intentando no solo ser justos sino razonables el uno con el otro. Cuidándonos y protegiéndonos el uno al otro.

Eres mi vida, mi amor. Nuestra vida junta acaba de empezar ya que ahora volvemos a encontrarnos solos. Volvemos a tener tiempo para mirarnos y vernos al desnudo.

Cariño espero estar a la altura porque tú eres demasiado grande.

Te quiero. Amor mío

Anónimo

Ilustración Nidhi Chanani


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 8 de abril de 2014

Tu perfecto desorden


Te tropiezas con un balón de espuma y encuentras un muñeco bajo el sofá. Giras el grifo del lavabo y descubres que anida un pato de goma. Abres la sandwichera y ahí están, achicharrados, tres cromos del Osasuna.

A veces maldigo este caos de casa tumultuosa con niños. Pero sé que algún día maldeciré todo el orden a solas que vendrá después.

Vuestros libros ordenados, pero sin ser abiertos. Vuestras camas hechas, pero frías. Los platos pulcramente recogidos en la alacena, pero sin nadie con quien comer.

Tener hijos y salir a la calle es como llegar a la ceremonia de los Oscar de sobrado con dos estatuillas bajo el brazo, una hora antes de que empiece la entrega de premios: sabes que te los has ganado seguro.

Tener hijos es pisar la acera a las ocho y media con toda la gimnasia hecha: los abdominales del estrés, las flexiones del 'no se puede', el pilates del 'haz lo que debes', el yoga del 'aprovecha el tiempo', los lumbares de la desobediencia y de la sinrazón. En tan solo media hora, mientras te aseas. Así que cuando sales al mundo adulto ya no te acojona nada y todo te preocupa lo justo.

Para convención popular, la que montas un domingo lluvioso en casa con los amigos de tus hijos.

Para dimisión irrevocable, la que te presentan cada día que les pones verduras.

Para exclusiva, la de que el pequeño tiene otra novia y no hace declaraciones.

Para 'share', la audiencia que os da mamá durante le cena, siempre con un cuento delante.

Para traición, la mía, que nunca estoy; la vuestra, que habéis preferido la Play a las chapas.

Para problemas laborales, los que me da esa ortografía en huelga y sin servicios mínimos.

Para inflación, la de los besos de Martín, que cada vez los vende más caros.

Para crisis, la que acontece cuando se acaba el verano.

Me lo enseñó una tarde mi abuela, que lo llevaba escrito en un marca páginas y leía una novela de Capote, eso de que los legados más importantes que los padres y las madres pueden dejarles a sus hijos son dos: uno son las raíces; el otro, las alas.

Algún día regresaré a casa tarde a causa del trabajo (o de la falta del mismo). Abriré la puerta del salón y todo estará en orden. Será que habéis volado, vaya. Entonces echaré en falta la felicidad que era este perfecto desorden.

A simple vista por Pedro Simón

Ilustrado Margarita Sikorskaia


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 6 de abril de 2014

Encontrar el punto justo


Resulta que la vida no era solo empujar, ni un juego de dudosos espejismos. No había que perderse dando vueltas en una puerta giratoria, ni desconfiar de todos los reflejos, ni creer cualquier cosa sólo porque la imagen parecía verdadera.

Había que encontrar el punto justo donde azar y destino son lo mismo, el exacto momento en que la puerta giratoria, te ofrece una salida.

Amalia Bautista


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 1 de abril de 2014

Todos sabemos amar


Todos sabemos amar, pues hemos nacido con ese don. Algunas personas lo practican naturalmente bien, pero la mayoría tiene que re-aprender, recordar cómo se ama, y todos, sin excepción;
Tenemos que quemarnos en la hoguera de nuestras emociones pasadas, revivir algunas alegrías y dolores, malos momentos y recuperación, hasta conseguir ver el hilo conductor que hay detrás de cada nuevo encuentro;
Sí, hay un hilo...

Claudio Coelho
Ilustración Amanda Cass

Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 28 de marzo de 2014

Las amigas


Las amigas, las buenas amigas, las amigas incondicionales... no te abandonan nunca. Da igual las manías que tengas o lo que te tengan que aguantar (también te tocará aguantar a ti lo suyo).
Las buenas amigas están en nuestras vidas siempre, sin faltar, para darnos un abrazo cuando hace falta, para animarnos cuando no dejamos de llorar, para sacarnos a la calle cuando nos queremos quedar encerradas, incluso para echarnos alguna pequeña "bronquilla" cuando algo de lo que hacemos nos está haciendo daño, y no lo vemos por nosotras mismas.

Y es que, a pesar de que a las mujeres se nos ha inculcado y educado para tener unas relaciones de competitividad con las otras mujeres, que especialmente aflora en la adolescencia

(que si quieres ser más guapa que las demás, que si sientes envidia porque tu amiga tiene un novio que está buenísimo y tú te tienes que conformar con los posters de la habitación, que si esa tiene el culo gordo, o la otra está mucho más buena que tú y te “corrrrrrroe” la envidia, que si las chicas somos malas entre nosotras y ellos son mejores amigos, que si eres capaz de tirarla de los pelos con tal de que no se acerque a "tu chico"...)

... Cuando las chicas nos vamos haciendo más mayores (no creáis que tanto, que sigo siendo joven), algunas nos vamos dando cuenta de que todas esas rencillas y envidias no eran más que tonterías. Te vas dando cuenta de que ellos, los chicos, no se enfadan con facilidad por tonterías, o discuten por cosas como el fútbol y se les pasa con tomarse unas cervezas (aunque no generalicemos, todos no son así).

A nosotras generalmente nos cuesta más perdonarnos, porque ponemos mucho de nosotras mismas en nuestras amistades, y las hacemos muy íntimas.

Las chicas, las que somos amigas, compartimos cosas que nunca vamos a poder tener en otro sitio. Los secretos más inconfesables, la comprensión de quien te conoce, el apoyo incondicional y los sentimientos que compartes con tus amigas... no se comparten con nadie más.

Hace poco, una amiga me abrazó, con tanta fuerza y tanto cariño, que me acordé de todas las cosas que había compartido con ella desde que ambas éramos adolescentes. Cuántos momentos vividos, cuántos desencuentros también, cuántas cosas nos habíamos contado, incluso cosas que nadie más sabe, cuántas lágrimas compartidas, cuántas risas atronadoras. Me di cuenta de que la quiero... de una forma muy especial.

Creo que nunca habría podido ser la misma persona sin mis amigos, pero sobre todo sin mis amigas, las que se fueron, pero dejaron algo en mi en su momento, y las que permanecen y permanecerán toda mi vida.

¿Tú te atreves a pensar cómo sería tu mundo sin amigas?
Mejor no lo pongas en práctica nunca y piensa en todo lo que has conseguido, descubierto, compartido y vivido, gracias a ese tipo de personas que se pueden llamar AMIGAS.

Janire Estebanez (Blog Mi novio me controla...lo normal)

Ilustración Carol Wilmet

Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 25 de marzo de 2014

Qué debo hacer para no irritarme?


Maestro, ¿qué debo hacer para no irritarme? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes, otros indiferentes. Siento odio por aquéllas que son mentirosas y sufro con aquéllas que calumnian.
- ¡Pues, vive como las flores!. Advirtió el maestro.
- ¿Qué es eso de vivir como las flores?. Preguntó el discípulo.
- Pon atención a esas flores. Continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. 

Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. 
Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los problemas de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse.
Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera. Esto, es vivir como las flores.

“Alégrate de haber nacido flor”

Anónimo

Si la cabeza te dice una cosa.

sábado, 15 de marzo de 2014

Repíteme otra vez...


...Repíteme otra vez, que la pareja del cuento fue feliz hasta la muerte, que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera se le ocurrió engañarla. Y no te olvides de que, a pesar del tiempo y los problemas, se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor: es la historia más bella que conozco.

Amalia Bautista

Ilustrado Margarita Sikorskaia


Si la cabeza te dice una cosa.

jueves, 13 de marzo de 2014

No te enamores


"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..."

Martha Rivera Garrido



Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 9 de marzo de 2014

Perdona y perdónate


Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos.
Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.

Facundo Cabral


Ilustración Geoffrey Johnson

Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 7 de marzo de 2014

Para transmitir a cada miembro de la siguiente generación


.- Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.

.- Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.

.- Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.

.- Aprende a no pedir amor, simplemente ama.

.- Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.

.- Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.

.- Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.

.- Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.

.- No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.

.- En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.

.- Escribe un poema cada día.

.- Busca y provoca situaciones que te hagan reír.

.- Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.

.- Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.

.- Siente Gratitud por todo lo que te regala el Universo.

.- Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.

.- Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo.

.- No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.

.- Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.

.- Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

.- Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el Universo.

Alejandro Jodorowsky



Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 3 de marzo de 2014

El olvido




Te permito cualquier desliz absurdo, la humillación, los morbos, las manías, que te gusten las chicas del anuncio de medias, o que quieras ser mi amante después de haber dejado de quererme.
Yo lo soportaría todo, excepto la ingratitud que nace del olvido.

Amalia Bautista

Ilustración Geraldine Alibeu


Si la cabeza te dice una cosa.

viernes, 28 de febrero de 2014

El cuerpo grita lo que la boca calla


Muchas veces...El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes "invade" cuando la soledad duele.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza "deprime" cuando las dudas aumentan.
El corazón "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.
El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
La presión "sube" cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis "paralizan" cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas "duelen" cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer "mata" cuando te cansas de vivir.
¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?
La enfermedad no es mala, solo te avisa, que te estás equivocando de camino.
El camino a la felicidad muchas veces no es directo.
Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES
Existen semáforos llamados AMIGOS
Luces de precaución llamadas FAMILIA
Y todo se logra si tienes:
Una rueda de repuesto llamada DECISIÓN
Un potente motor llamado AMOR
Un buen seguro llamado CREENCIA
Abundante combustible llamado PACIENCIA

Y sobre todo un experto conductor llamado DIOS...

Dr. Nelson Torres

Ilustración Margarita Sikorskaia



Si la cabeza te dice una cosa.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La vida


La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo.


No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.


Cualquier cosa que seas, es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.

Facundo Cabral

Ilustración Elly Mackay


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 25 de febrero de 2014

Una frase inspiradora


"Las acciones dicen más que las palabras, y una sonrisa expresa;

Me gustas tú. Me causas felicidad. Me alegro tanto de verte"

Dale Carnegie

Ilustración Gurbuz Dogan


Si la cabeza te dice una cosa.

lunes, 24 de febrero de 2014

El amor muere


“El amor nunca muere por causas naturales. Muere porque no sabemos rellenar su fuente. 


Muere de ceguera emocional, de nuestros errores y traiciones. Muere a causa de nuestras enfermedades y heridas del corazón, de cansancio, por falta de riego. 

Cuando se vuelve opaco y deja de brillar, entonces el amor muere.”

Anaïs Nin

Ilustración Amanda Cass


Si la cabeza te dice una cosa.

martes, 18 de febrero de 2014

El Camino del Amor


Una historia con la que descubrir cómo crecer gracias al amor que llevas dentro.

A Máire la vida le sonríe, es agradable pensar que todo está bien. Aunque, en solo unos minutos, todo cambie. 

Máire siente un dolor agudo en el pecho cuando Liam le explica que se ha enamorado de otra mujer. Es incapaz de decir nada y le cuesta respirar. El vacío se vuelve insoportable y, a pesar de que nada parece tener sentido, toma la decisión de intentarlo y empieza a caminar con la esperanza de encontrar una salida.

Una historia de amor y desamor que no te dejará indiferente.

Sencillamente Amor. Léelo. Cortito y precioso. No vas a querer soltarlo de tus manos.

Libro El Camino del Amor de Eva Mengual

Editorial Comanegra

Ilustración Portada del Libro El Camino del Amor


Si la cabeza te dice una cosa.

domingo, 16 de febrero de 2014

El punto final


Cuando nos conocimos, ella me dijo: “Te doy el punto final. Es un punto muy valioso, no lo pierdas. Consérvalo, para usarlo en el momento oportuno. Es lo mejor que puedo darte y lo hago porque me mereces confianza. Espero que no me defraudes”.

Durante mucho tiempo, tuve el punto final en el bolsillo. Mezclado con las monedas, las briznas de tabaco y los fósforos, se ensuciaba un poco; además, éramos tan felices que pensé que nunca habría de usarlo. Entonces compré un estuche seguro y allí lo guardé.

Los días transcurrían venturosos, al abrigo de la desilusión y del tedio. Por la mañana nos despertábamos alegres, dichosos de estar juntos; cada jornada se abría como un vasto mundo desconocido, lleno de sorpresas a descubrir. Las cosas familiares dejaron de serlo, recobraron la perdida frescura, y otras, como los parques y los lagos, se volvieron acogedoras, maternales. Recorríamos las calles observando cosas que los demás no veían y los aromas, los colores, las luces, el tiempo y el espacio eran más intensos. Nuestra percepción se había agudizado, como bajo los efectos de una poderosa droga. Pero no estábamos ebrios, sino sutiles y serenos, dotados de una rara capacidad para armonizar con el mundo. Teníamos con nuestros sentidos una singular melodía que respetaba el orden del exterior, sin sujetarse a él.

Con la felicidad, olvidé el estuche, o lo perdí, inadvertidamente. No puedo saberlo.

Ahora que la dicha terminó, no encuentro el punto final por ningún lado. Esto crea conflictos y rencores suplementarios.
¿ Dónde lo guardaste?, me pregunta ella, indignada. ¿ Qué esperas para usarlo? No demores más, de lo contrario, todo lo anterior perderá belleza y sentido.

Busco en los armarios, en los abrigos, en los cajones, en el forro de los sillones, debajo de la mesa y de la cama. Pero el punto no está; tampoco el estuche. Mi búsqueda se ha vuelto tensa, obsesiva. Es posible que lo haya extraviado en alguno de nuestros momentos felices. No está en la sala, ni en el dormitorio, ni en la chimenea. ¿ El gato se lo habrá comido?.

Su ausencia aumenta nuestra desdicha de manera dolorosa. En tanto el punto no aparezca, estamos encadenados el uno al otro, y esos eslabones están hechos de rencor, apatía vergüenza y odio. Debemos conformarnos con seguir así, desechando la posibilidad de una nueva vida.

Nuestras noches son penosas, compartiendo la misma habitación, donde el resquemor tiene la estatura de una pared y asfixia, como un vapor malsano. Tiñe los muebles, los armarios, los libros dispersos por el suelo. Discutimos por cualquier cosa, aunque los dos sabemos que en el fondo, se trata de la desaparición del punto, del cual ella me responsabiliza. Creo que a veces sospecha que en realidad lo tengo, escondido, para vengarme de ella.

“ No debí confiar en ti – se reprocha -. Debí imaginar que me traicionarías.”

Era un estuche de plata, largo, de los que antiguamente se usaban para guardar rapé. Lo compré en un mercado de artículos viejos. Me pareció el lugar más adecuado para guardarlo. El punto estaba allí, redondo, minúsculo, bien acomodado. Pero pasaron tantos años. Es posible que se extraviara durante una mudanza, o quizás alguien lo robó, pensando que era valioso.

Luego de buscarlo en vano casi todo el día, me voy de casa, para no encontrar su mirada de reproche, su voz de odio. Toda nuestra felicidad anterior ha desaparecido, y sería inútil pensar que volverá. Pero tampoco podemos separarnos. Ese punto huidizo nos liga, nos ata, nos llena de rencor y de fastidio, va devorando uno a uno los días anteriores, los que fueron hermosos.

Sólo espero que en algún momento aparezca, por azar, extraviado en un bolsillo, confundido con los otros objetos. Entonces será un gordo, enlutado, sucio y polvoriento punto final, a destiempo, como el que colocan los escritores noveles.


Autora y escritora   Cristina Peri Rossi

Ilustración   Micah Champion

Si la cabeza te dice una cosa.
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